Lunes 17 de marzo
Zubiri-Pamplona
Hoy los pies están bastante resentidos. No ha salido ninguna llaga pero están escocios. La espalda cargada y el cansancio acumulado de dos jornadas de andar veintipocos quilómetros.
El camino no es jauja...
Los primeros quilómetros piensas que será fácil pero el ejercicio constante, monótono y mecánico de los pasos llega a acumularse transformando el roce de un pliegue del calcetín en unos pies irritaos, la presión del cinturón de la mochila en un par de moraos en las crestas ilíacas. A pesar de todo produce una gran satisfacción dedicar poco más de cinco horas al día a caminar y olvidar toda la rutina habitual. Pensar en nada o en todo, rescatar nombres de plantas, narrar anécdotas del pasado y filosofar sobre la vida.
¡BUEN CAMINO!
Marta
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