¡A LA HOGUERA!
Escribir en una simple hoja de papel lo que nos duele, arrugarla como si al hacerlo el dolor dejara nuestro cuerpo, haciendo una débil pelota, despreocupadamente lanzarla al fuego y ver como quema.
El fuego tiene tanta fuerza que más de una hemos intentado alguna vez lanzarle deseos. ¿O es sólo cosa mía?
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