Quien sabe si el placer de escribir es algún tipo de desajuste genético que heredé de la iaia…
Total, que ella tuvo pocas oportunidades de compartir aquello que plasmaban sus escritos y, cosas de la vida, ahora que ella ya no está aparece esa posibilidad.
Así, que aprovecharemos esta oportunidad y en la categoría de la iaia iremos mostrando el legado que la matriarca dejó.
Lo primero que deseo mostraros es algo que escribió en el año 1992, a los 76 años, y que de alguna manera son sus memorias. A mi me parecen de gran valor, pero claro, es que son de mi abuela.
Como son algo largas irán apareciendo poco a poco y os invito a seguirlas.
Con ella os dejo…
I
En una casita blanca
Entre pinos y olivares
Jardines llenos de rosas
También árboles frutales.
Un día del mes de Mayo
Con olor de primavera
Nació una niña que todos
Sólo de verla lloraban.
Pasaron meses y años
Y esta niña fue creciendo
Pero nadie le decía
Que en su vida un misterio había.
Como fue siendo mayor
Lo que sí cuenta se daba
Que cuando una gracia hacía
En vez de reír lloraban.
En sus primeros vestidos
Bonitos negros llevaba
Pero ella no sabía
El misterio que encerraba.
No le faltaron caprichos
Y todo lo que quería
Pero fue dándose cuenta
Que su papá no vivía.
Hasta que un día le dijeron
Que su papá no vivía
Y que todos en este mundo
hemos de morir un día.
Pero que a ella jamás
Le faltaría el amor
De su mamá y sus abuelos
Y su hermanita mayor.
Al no haber niños pequeños
Y poderse entretener
Lo hacía con los libros
Y muy pronto aprendió a leer.
Un señor ya mayor
Que ni título tenía
Venía a darles lecciones
Dos horas todos los días.
Cuando tenía diez años
Las clases terminaron
Y todas mis ilusiones
Por tierra se quedaron.
Mi madre me quería mucho
Y no hubo manera
De desprenderse de mi
Para que a estudiar fuera.
Cuando cumplí trece años
Tan sólo me entretenía
Cuidando a mis abuelitos
Que era lo que más quería.
Así fue pasando el tiempo
Y yo siempre muy contenta
Me iba haciendo mayor
Pero yo sin darme cuenta.
Total, que ella tuvo pocas oportunidades de compartir aquello que plasmaban sus escritos y, cosas de la vida, ahora que ella ya no está aparece esa posibilidad.
Así, que aprovecharemos esta oportunidad y en la categoría de la iaia iremos mostrando el legado que la matriarca dejó.
Lo primero que deseo mostraros es algo que escribió en el año 1992, a los 76 años, y que de alguna manera son sus memorias. A mi me parecen de gran valor, pero claro, es que son de mi abuela.
Como son algo largas irán apareciendo poco a poco y os invito a seguirlas.
Con ella os dejo…
I
En una casita blanca
Entre pinos y olivares
Jardines llenos de rosas
También árboles frutales.
Un día del mes de Mayo
Con olor de primavera
Nació una niña que todos
Sólo de verla lloraban.
Pasaron meses y años
Y esta niña fue creciendo
Pero nadie le decía
Que en su vida un misterio había.
Como fue siendo mayor
Lo que sí cuenta se daba
Que cuando una gracia hacía
En vez de reír lloraban.
En sus primeros vestidos
Bonitos negros llevaba
Pero ella no sabía
El misterio que encerraba.
No le faltaron caprichos
Y todo lo que quería
Pero fue dándose cuenta
Que su papá no vivía.
Hasta que un día le dijeron
Que su papá no vivía
Y que todos en este mundo
hemos de morir un día.
Pero que a ella jamás
Le faltaría el amor
De su mamá y sus abuelos
Y su hermanita mayor.
Al no haber niños pequeños
Y poderse entretener
Lo hacía con los libros
Y muy pronto aprendió a leer.
Un señor ya mayor
Que ni título tenía
Venía a darles lecciones
Dos horas todos los días.
Cuando tenía diez años
Las clases terminaron
Y todas mis ilusiones
Por tierra se quedaron.
Mi madre me quería mucho
Y no hubo manera
De desprenderse de mi
Para que a estudiar fuera.
Cuando cumplí trece años
Tan sólo me entretenía
Cuidando a mis abuelitos
Que era lo que más quería.
Así fue pasando el tiempo
Y yo siempre muy contenta
Me iba haciendo mayor
Pero yo sin darme cuenta.
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